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El apellido Mesa y la Mesa de Salomón

El apellido Mesa y la Mesa de Salomón
El rey Don Rodrigo arengando a sus tropas en la batalla de Guadalete - Bernardo Blanco y Pérez (Museo del Prado, Madrid)

Como muchos otros apellidos, el de Mesa se extendió a lo largo del tiempo y el espacio dejando pocas pistas sobre su origen y abriendo la puerta a suposiciones de todo tipo. Ya por el año 1650 la incertidumbre era evidente. Como ejemplo de esto tenemos a un tal Pedro Lezcano, que en ese mismo año escribía:

Uno de los muy nobles linajes que halló (que debió de haber) venido a poblar en España, es el de Mesa. Es tan grande su antigüedad que no lo recuerdan los autores. Unos dicen que proceden de los Mansas, familia Patricia de Roma y que vinieron a España cuando era de Romanos y se quedaron en ella con el apellido de Mansa, y corrupto el vocablo se ha quedado en Mesa. Otros dicen (y lo he visto en dos manuscritos), que sugieren es de Italia, y que por tener esta familia privilegio de sentarse a la mesa con sus Reyes, se llaman Mensa, que es palabra italiana que dice Mesa y por esa razón ponen por armas en campo de plata dos mesas rojas y en cada una tres panes de oro.

Estas teorías son interesantes, pero carecen de fundamento suficiente como para ser tomadas en serio.

Ante la falta de información decidí comenzar una búsqueda de pistas que pudieran llevarme al origen del apellido. Si bien esta información que presento aquí no es concluyente, confío que agradará al lector curioso mucho más que la famosa suposición de que el apellido Mesa tiene probablemente su origen en alguna zona plana o meseta, convirtiéndolo así en un apellido toponímico y zanjando sin mucho esfuerzo el debate a cualquier otra alternativa. Esta teoría que me gustaría mostrarles está construida sobre pruebas documentales, leyendas y coincidencias que hasta ahora —y para mi sorpresa—, no habían sido consideradas antes. Pero para que todo cobre sentido, debemos remontarnos mucho tiempo atrás.

La Mesa de Salomón

No es necesario haber leído la Biblia para conocer la famosa historia del Éxodo. Desde películas infantiles hasta super producciones de Hollywood —una de las cuales fue por cierto grabada en la isla de Fuerteventura—, narran la historia de cómo Moisés guía al pueblo de Israel fuera de Egipto, donde habían sido esclavizados. Dios ayudó a Moisés con una serie de milagros y plagas, entre las cuales estaba el separar las aguas del Mar Rojo para que los Israelitas pudieran escapar.

Es entonces que Dios convoca a Moisés al monte de Sinaí para establecer un pacto con él y el pueblo de Israel. Desde ahí recibe de Dios los Diez Mandamientos, además de instrucciones para un santuario:

“Y me harán un santuario, y habitaré en medio de ellos.” (Éxodo 25:8)

El pueblo de Israel construiría entonces el Tabernáculo. De acuerdo con las instrucciones de Dios, este santuario debía tener una serie de objetos, cada de uno de ellos con un propósito específico. Estos eran el Arca del Pacto, el Propiciatorio (la cubierta del Arca), el Candelabro de Oro (o la Menorá) y el Altar del Incienso, entre otros. Pero el más interesante, y la razón por la nos tomamos la molestia de mencionar esta historia, es la Mesa del Pan de la Presencia.

“Harás asimismo una mesa de madera de acacia… La cubrirás de oro puro… Pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente.” (Éxodo 25:23-30)

Siglos más tarde, hacia el 966 a. C., el rey Salomón edificaría el Templo de Jerusalén, que sustituyó al Tabernáculo, y en él mandó hacer también una mesa semejante (1 Reyes 7:48 y 2 Crónicas 4:19). Esta mesa pasaría a conocerse en la tradición como la Mesa de Salomón.

Existe una distinción fundamental entre la mesa que Dios habría encargado a Moisés y la Mesa de Salomón de la que hablamos aquí. Pues esta última esta rodeada de leyendas y elementos místicos, como que la Mesa albergaba toda la sabiduría del universo, además del nombre secreto de Dios.

Muchos años más tarde, en el año 70, Tito —futuro emperador de Roma—, saquearía y destruiría el templo de Jerusalén en el cuál se hallaban, entre otras cosas, la supuesta Mesa de Salomón. Una representación de este saqueo puede verse a día de hoy en el arco honorífico de Tito, en Roma. En ella vemos al ejército del futuro emperador cargando la famosa Menorá junto con la mesa que más tarde se asociaría a la leyenda de la Mesa de Salomón.

Representación de la Mesa de Salomón en el Arco de Tito, Roma
Representación de la Mesa de Salomón en el Arco de Tito, Roma

La Mesa pasaría entonces de unas manos a otras a lo largo de los siglos. En el 410, cuando ya el Imperio Romano de Occidente estaba en sus últimas, el reino visigodo saquearía Roma y con ella el botín de Tito, el cual, de acuerdo con la leyenda, incluía la Mesa. Este botín sería transportado a Carcasona, y más tarde, en el 507, a Rávena, en Italia. Sería finalmente con el traspaso de la capital visigoda a Toledo que la leyenda de la Mesa la situaría en su famosa Cueva de Hércules, custodiada por los Visigodos.

Trayectoria de la Mesa de Salomón hasta Toledo
Trayectoria de la Mesa de Salomón hasta Toledo

Resulta increíble pensar cómo, casi 1700 años después, un objeto como una Mesa puede habitar en el imaginario colectivo no sólo de aquellos que supuestamente la custodiaban, sino también en el de extranjeros de tierras lejanas que aprovechando la debilidad del pueblo Visigodo pronto invadirían la península.

Algunas crónicas árabes nos cuentan cómo el invasor musulmán Táriq ibn Ziyad tenía en mente buscar la legendaria Mesa en Toledo, en el 711. A partir de aquí todo son meras suposiciones, contradicciones y leyendas. De las más conocidas fue que Tariq encontraría la Mesa en Toledo, en la Cueva de Hércules ya mencionada, pero otras nos cuentan que las reliquias que se hallaban en Toledo serían trasladadas a Medinaceli en un intento de salvarlas de los musulmanes. En su Nafḥ al-ṭīb, Al-Maqqarī (s. XVII) nos cuenta que la Mesa fue encontrada en esta ciudad, y que fue por esta razón que pasó a llamarse así, dado que bajo su interpretación, Medinaceli procede de Madinat al-Sulimān o Medina Thalmeda: “Ciudad de Salomón”. Otros cronistas españoles, como Florían de Ocampo (s.XVI), nos explican como Medinaceli significa “Ciudad de la Mesa” (Medina Talmeda o Medina Talmeza).

Don Clemente Sáenz describiría la leyenda sobre la Mesa de esta manera:

Tarik, sólo al rayo comparable, había rendido en breve tiempo a la corte de la España visigoda, y abiertas a sus tropas las puertas de Toledo, y enterado del rumbo que sus riquezas llevaban, corrió veloz, remontó el Henares, traspasó la sierra y se presentó de improviso ante la actual Medinaceli.

El pánico cundió entre los españoles y nada pudo librarse a la profanación del infiel; vestiduras y vasos, huesos y reliquias fueron despojados y repartidos entre los inmundos hijos de Mahoma, la ciudad asolada y sus moradores prisioneros.

Tarik se vio dueño de la mesa de Salomón y como buen musulmán la reservó para el Califa.

Coincidencias

El río Mesa

Es por tanto evidente que en los años posteriores a la conquista musulmana, durante la Reconquista, estas historias sobre la Mesa, junto con las demás reliquias, estuviesen presentes en el imaginario colectivo. El mismo Arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, que ya hemos mencionado anteriormente, coetáneo de Gonzalo de Mesa y al que este le vendió el castillo de Bogas, escribía en su Historia de los Hechos de España:

Seguidamente marchó [Tarik] hacia Guadalajara y hacia el monte llamado Gebelçuleman, y le dió el nombre de Gebeltaric; y desde allí llegó a una ciudad cercana al monte, en la que encontró una mesa verde hecha de una piedra preciosa, y tanto el tablero como los pies eran de una sola pieza, y era de una enorme anchura y longitud, y a la villa le dio el nombre de Medina Almeida, que significa «ciudad de la mesa».
Distancia de Toledo a Medinaceli
Distancia de Toledo a Medinaceli

Si nos fijamos en el mapa, Tarik pudo haber seguido un curso natural desde Toledo por Guadalajara, hasta la actual Medinaceli. El monte al que se refiere el arzobispo es en el que se halla el Puerto de Somosierra, claramente visible por encima de Guadalajara. Esta Medinaceli, o quizás cerca de ella, pudo ser la villa donde se encuentra finalmente la famosa Mesa de Salomón, o lo que se considera que es la mesa.

No nos debe resultar descabellado por tanto que, una vez reconquistadas ciertas zonas de la península, los castellanos dotaran a aquellos lugares de nuevos nombres en base a estas. Uno de estos casos pudo darse precisamente en la zona de Medinaceli, que pasaría a manos cristianas en 1128-9.

Como ejemplo de este posible fenómeno mencionamos el río Mesa, a escasos 30 kilómetros de Medinaceli. Sumando al repertorio de leyendas, tenemos una que incide directamente con nuestra investigación. Miguel Lopez Gordo, gestor del sitio web villeldemesa.com —al que le estoy agradecido por su ayuda—, escribió en Villel de Mesa, apuntes sobre esta Villa:

"Se cuenta que durante la conquista de la península por parte de los árabes, año 715, el capitán bereber Tariq ibn Ziyad se encontró en las inmediaciones del río —(río Mesa)— la mesa de Salomón, hijo de David. Una mesa fabricada casi en su totalidad en esmeraldas. Tras este hecho, Tariq bautizó al río con el nombre de Mesa, y también a un pueblo ya desaparecido cerca de Anquela del Ducado."

Distancia de Medinaceli al río Mesa
Distancia de Medinaceli al río Mesa

Desgraciadamente, aparte de la información proporcionada por Miguel, me temo que no he podido encontrar mucho más que relacione el río Mesa con esta leyenda. De todas maneras, el simple hecho de que un mito como este haya llegado hasta nuestros días es digno de consideración.

La villa de Mochales

Lo que da un giro a esta historia es que, más allá de la leyenda, tengamos pruebas documentales de la tenencia en propiedad de la villa de Mochales, a través de la que discurre el río Mesa, por Gonzalo de Mesa. Esta prueba documental es un contrato firmado en el año 1202 entre Gonzalo de Mesa y Gonzalo Pérez de Molina. Gonzalo Pérez, que figura como "de Molina" en el contrato, sería originalmente Gonzalo Pérez de Lara "el joven" (1180 -1220), hijo de Pedro Manrique de Lara (1160-1202), y nieto del fundador del señorío de Molina. El señorío de Molina se situaba entre Castilla y Aragón, tenía su propio fuero (el fuero de Molina), y estaba dominado por la familia Lara. Tan poderosa era esta familia que el señorío de Molina era algo así como un pequeño estado dentro del reino de Castilla. En el contrato, traducido del latín, leemos:

En el nombre de Dios.

Sea notorio para todos los hombres, tanto presentes como futuros, que yo, Gundisalvo de Mesa, junto con mi esposa doña Flama, hicimos tal pacto y conveniencia con Gundisalvo Pedro de Molina y su hermano don Ramón, que, cuando hayamos dado a nuestros hijos, o sobrinos, o a los hombres que deban heredar nuestras heredades, después de nuestros días, se entreguen a Gundisalvo Pedro, o a su hermano don Ramón, o sus herederos, 640 monedas alfonsíes de oro. Gundisalvo Pedro y su hermano, o los hombres que hereden, la propiedad de esa villa, que llaman Mochales, con sus pertenencias, a Gundisalvo de Mesa, a su esposa, o a los que hereden, y que entreguen Mochales en su herencia. Y este acuerdo se hizo escritura el mes de julio en la Era de 1240 (al margen: año 1202).

De esto son testigos Garsias Petri de Fonte Almesir y su hijo (blanco). Gundisalvus Garcíez, testigo, juez de Molina. Fasqual, testigo. Domingo de Atenza, testigo. Joan Sancho, jurado, testigo. Fortún Petríz, jurado, testigo. Lope, hijo de Muño Muñoz, testigo. Gómez, el Rubio, alcalde, testigo. Alfonso González, testigo. Juan Domingo, hijo de Menguexón, testigo. Joan Martín, testigo. Sancho, pariente, testigo. Fortún Muñoz, testigo. Don Domingo, testigo. Gil, hijo de Mingor, testigo. Setº Dominico, testigo. Enego, testigo. Gutiérre Roiz de Medina, testigo. Menguexon y su hermano Maner, testigos. Gonzalvo, pariente, testigo. S. Melendo, testigo. S. Pedro, primo de Gonzalvo Petriz, testigo. Velasco García, testigo. Migael Fortún, testigo. Mayrey Ruis, escribió.

¿Pero quién era este Gonzalo de Mesa?

Tal y como el genealogista Antonio Ramos describe en Descripción Genealógica de las casas de Mesa Y Ponte, Gonzalo de Mesa es el "primer Caballero del Ilustre Linage de Mesa, de quien se tiene noticia cierta (...), vecino de Toledo, gran servidor del Rey D. Alfonso VIII de Castilla, que le hizo merced a él y a su muger Doña Flama, del Lugar de Bogas, cerca de aquella ciudad".

Una breve búsqueda corrobora que el "Lugar de Bogas" al que se refiere Antonio en su obra es a día de hoy Villanueva de Bogas, la cual está efectivamente en Toledo. Esta donación data del año 1199.

Pero más allá de todo esto, los documentos demuestran varias cosas. La primera, que Gonzalo de Mesa existió, al igual que su mujer, doña Flama. Que Gonzalo poseía al menos una villa entera, la de Mochales, la cual al parecer hipotecó por una suma de 640 áureos alfonsinos —2,43kg de oro—. Esto es para la época una suma enorme de dinero, propia de un rico hombre o caballero de frontera. Además, firma un contrato jurídico de iguales con Gonzalo Pérez de Lara, indicando que Gonzalo de Mesa no era un simple vasallo del señorío de Molina, sino un propietario con jurisdicción y derecho hereditario sobre la villa. Si quieres conocer más sobre Gonzalo de Mesa puedes leer este artículo donde me centro en su vida:

Genealogía Mesa
Genealogía de la familia Mesa, 900 años de historia.

Pero finalmente, y lo que más nos interesa destacar en el presente trabajo, es que a posteriori, los Lara adoptarían el título de Molina y Mesa. Como lo haría la hija de Gonzalo Pérez de Lara: doña Mafalda González de Lara —título que ademas portaría el infante Alfonso, hijo del rey Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla tras casarse con Mafalda. Todo sugiere, por tanto, que Mesa era un señorío. Del cuál era señor, que sepamos, Gonzalo de Mesa.

En mi opinión, Gonzalo de Mesa pudo ser descendiente de aquellos que reconquistaron la zona de Medinaceli y el río Mesa. Como recompensa por su participación en la campaña el rey les dio repartimientos por la zona. Dado que era probablemente señor de Mesa, tanto su padre como él pudieron adoptar el título de su señorío como apellido.

Si seguimos la línea genealógica de Antonio Ramos, y si consideramos esta cierta, o cierta en buena proporción, entonces debemos considerar también el hecho de que todos los "de Mesa", y los "Mesa" posteriores fueran sus descendientes. Yo mismo incluido. De hecho podemos trazar una ruta descendiente desde Gonzalo de Mesa hasta los Fernandez de Mesa de Córdoba, los Mesa que fueron a colonizar Sudamérica, los Mesa que conquistaron Tenerife y las islas Canarias, e incluso los Mesa que tuvieron que huir de la península durante la inquisición. Pero esto es algo de lo que tendremos que hablar en otra ocasión.

El escudo de los Mesa

Estoy convencido de que —y esto es, si he conseguido expresarme correctamente—, nadie puede tomarse a la ligera la evidencia aquí mostrada. Comprendería, por otra parte, que uno pusiese en duda que el origen real del apellido Mesa sean las leyendas de la Mesa de Salomón. Pero a esto debemos añadir una coincidencia más, la cuál dejo completamente abierta a la interpretación del lector, y la razón por la que me tomé la molestia de relatar en detalle la historia de la Mesa de Salomón:

Si volvemos al principio de nuestra historia, en el que Dios instruye a Moisés sobre el santuario, recordamos aquello que dio lugar a la leyenda de la Mesa de Salomón: La Mesa de los Panes de la Proposición.

Construye también una mesa de madera de acacia...Sobre esta mesa mantén siempre en mi presencia los panes ofrecidos. (Éxodo 25:23-30)

Si echamos un vistazo al escudo de los Mesa que ha perdurado hasta nuestros días —el cuál ha sido y puede ser visto en Asturias, Aragón, Toledo, Córdoba, Baeza, Úbeda, Jaén, Tenerife y Gran Canaria—, comprenderemos por qué este pasaje bíblico es relevante.

Escudo del apellido Mesa, Fernando III

En efecto, sobre las mesas del escudo de los Mesa se encuentran tres panes —existen variaciones en las que el pan de en medio es sustituido por una cabeza de moro, pero ninguna variación suprime los panes.

Conclusión

En definitiva, lo que pretendo insinuar con todo esto es que existe la posibilidad de que la zona del valle Mesa fuese llamada así por las leyendas alrededor de la Mesa de Salomón. Que Tariq pudo haberla o no encontrado allí, pero que se habló mucho de ello durante siglos posteriores. Cuando se reconquistó la zona del valle aquellos que recibieron repartimientos, conociendo la leyenda, fundaron el señorío de Mesa. Y diseñaron en su escudo precisamente dos mesas de la proposición, haciendo referencia al libro de Éxodo o a la Mesa de Salomón.

En cualquier caso, si aún les parece que las coincidencias no son suficientes, les dejo aquí una última:

En este estudio de las casas nobles de Aragón vemos que efectivamente se referencia a las estrellas de Salomón en su escudo. Curiosamente, no de David, sino de Salomón.

Como digo, interpretación abierta al lector.

Si tienes alguna información relevante sobre esto recuerda que puedes mandarme un email a contacto@genealogiamesa.es.