Sobre el primer Mesa

Es julio de 1195. En Alarcos, cerca de Ciudad Real, se levanta un polvo que oscurece el día. La neblina clarea por momentos y vemos cientos de cuerpos desperdigados por el suelo, cubiertos de sudor, sangre y tierra.
Sólo podemos imaginarnos lo que los castellanos del siglo XII experimentaron cuando frente a ellos se extendía un ejército enemigo tan vasto que apenas se divisaba el final de la formación. Tal y cómo lo describe el Arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada:
Llenó los campos de varias lenguas, pues se formaba su ejército de partos, árabes, africanos, almohades... Su ejército era innumerable y como la arena del mar la muchedumbre. ¹
Y sólo podemos imaginarnos el horror de la guerra en aquellas épocas medievales. En 1195 uno corría hacia el enemigo y se enfrentaba a él con las armas que Dios le había entregado; el coraje, el músculo y el sudor. La muerte significaba mirar a los ojos a tu enemigo mientras una hoja te atraviesa los órganos, para después desangrarte agonizando en suelo.
No mucho antes, en 1194, Alfonso VIII había retado al rey de Marruecos con una insolente carta:
En el nombre de Dios clemente y misericordioso: el rey de los cristianos al rey de los muslimes. Puesto que según parece no puedes venir contra mí ni enviar tus gentes, envíame barcos, que yo pasaré con mis cristianos donde tú estás, y pelearé contigo en tu misma tierra, con esta condición, que si me vencieres seré tu cautivo y tendrás grandes despojos, y tú serás quien dé la ley; más si yo salgo vencedor, entonces todo será mio y seré yo quien se la dé al islam. ¹
Alfonso VIII, tras conocer el tamaño del ejército que venía en respuesta a su desafío, pidió ayuda a los reyes de León, Navarra, Aragón y Portugal. Estos aceptaron, y acordaron encontrarse antes de dar pie al combate. Pero por alguna razón, Alfonso tomó la mala decisión de atacar cuando aún no habían llegado los refuerzos Cristianos:
Avanzaba entretanto la inmensa morisma conducida por Aben Yussuf, a quien habían puesto el sobrenombre de Almanzor. Viendo el de Castilla que los demás príncipes tardaban en llegar con sus respectivas huestes no tuvo paciencia para esperarlos, y adelantándose a observar la marcha de los Almohades se encontró con el grande ejercito musulmán a la vista de Alarcos. A la imprudencia de salir solo de Toledo añadió la de desatender las razones de los que le aconsejaban que no entrase en batalla hasta que llegase la gente de Navarra y de León. O le pareció que no debía mostrar cobardía retirándose, siendo el primero que había desafiado al mahometano, o no quiso que tuviera otro parte en la gloria si salía victorioso. Ello es que se determinó a aceptar la batalla, siendo sus fuerzas tan inferiores en número a las del enemigo. Fuese presunción, imprudencia o excesiva ambición de gloria, bien cara costó su temeridad a los cristianos. ¹
Lo que ocurrió en Alarcos fue una derrota desastrosa. Miles de hombres perdieron la vida y Castilla tuvo que parar el avance reconquistador que hasta entonces había empujado los límites del territorio hacia el sur, haciendo, de hecho, que retrocediese considerablemente hasta los montes de Toledo. Esta crisis dio comienzo a un reorganización del territorio Castellano, especialmente allí donde se hallasen las fronteras con el invasor musulmán. Parte de esta reorganización consistía en entregar estas tierras limítrofes a nobles castellanos a cambio de lealtad y vasallaje.
Gonzalo de Mesa
Uno de los nobles que recibiría tierras justo en la frontera toledana fue Gonzalo de Mesa, tal y como lo describen las Crónicas de Calatrava, en las que el rey Alfonso VIII donaría el "lugar de Bogas" (locus de Bogas) a Gonzalo de Mesa, hombre muy principal en Toledo, —y a su mujer doña Flama—, por sus servicios a la corona ². El lugar de Bogas, a día de hoy, es Villanueva de Bogas, en Toledo, y en su momento tenía un castillo —el castillo de Bogas—, el cual ya no existe. Esta donación data del 22 de diciembre 1199, cuatro años después de la derrota de Alarcos, durante el sitio de Vitoria, en Navarra.
Podríamos argumentar que Gonzalo de Mesa pudo hallarse en Alarcos, presenciando los horrores que allí se dieron de primera mano, si bien no tenemos prueba alguna de esto. Pero considerando el modus operandi de los Mesa en las décadas siguientes y su relación con las órdenes militares la idea no parece descabellada.
Este Gonzalo de Mesa, cuyo nacimiento sitúo alrededor del año 1155, debió ser, en mi opinión, si no el primero, uno de los primeros Mesa que vio Castilla. Estas son las razones por las que así lo considero:
En primer lugar, que en Descripción Genealógica de las Casas de Mesa y Ponte, Antonio Ramos describe a Gonzalo de Mesa como "el primer Caballero del Ilustre Linage de Mesa, de quien se tiene noticia cierta (..) vecino de Toledo, gran servidor del Rey D. Alfonso VIII de Castilla" ³. Esto por lo pronto parece ser cierto, dado que yo tampoco he podido encontrar a un Mesa anterior a Gonzalo. En segundo lugar una serie de contratos firmados por él.
Estos nos dan pistas sobre los movimientos de Gonzalo de Mesa en los años siguientes. Justo el mismo año en el que recibe el lugar de Bogas por parte de Alfonso VIII, (1199), Gonzalo de Mesa firma también un convenio por el cuál vende unos molinos en la dehesa de Mochales a un tal Don Ramón:
Convenio entre don Gonzalo de Mesa y don Ramón [de Molina] sobre la dehesa de Mochales y otros bienes. Año 1199/
En el nombre de Dios. Esta es la escritura de [blanco]ción hecha entre don Gonzalo y don Ramón, y aquellos que sean sabedores que [blanco] y son y han de venir con todos sus términos y sus derechos hubiera sido [blanco] los molinos que son. Y no tiene poder para ejercer sobre otros y son aquellos molinos de don Ramiro, con todos sus derechos de aquella parte que [blanco] don Ramón. Y quería enmendar lo que los buenos hombres verían por bien, que don Gonzalo que lo ve perfecto y sin malicia. Y tienen las entradas y salidas en Mochales de don Ramiro, haciendo pleito y homenaje, que de ello no hay ningún mal para aquel hombre que lo tuviere. Y lo tiene don Ramiro, dejándolo ir a la Mesa y con todos sus términos y sus derechos. Y aquellos molinos de Mochales eran del molino que fue de don Sancho. Y si ningún hombre le diere un rodeo a don Gonzalo y quisiera enmendar cuanto los hombres buenos tuvieren y vieren por bien, que don Ramiro que le ayude perfectamente y sin mal engaño. Y tiene don Gonzalo las entradas y salidas en Mesa, haciendo pleito y homenaje para que no haya en ello mal alguno para aquel hombre que lo tuviere. Y aquel prado del molino, por orden, se convertirá en pastos para muchas de aquellas villas, hasta el puente de Estena.
Tan sólo tres años después, en 1202, hipotecaba esta villa de Mochales a Gonzalo Pérez de Lara por 640 alfonsíes de oro. ( 640 alfonsíes equivalen a 2,1 - 2,2 kilogramos de oro. A fecha de escribir este artículo esta cantidad de oro tendría un valor de 300.000€, pero en la época el valor relativo era muy superior dado que el oro era mucho más escaso ):
En el nombre de Dios. Sea notorio para todos los hombres, tanto presentes como futuros, que yo, Gundisalvo de Mesa, junto con mi esposa doña Flama, hicimos tal pacto y conveniencia con Gundisalvo Pedro de Molina y su hermano don Ramón, que, cuando hayamos dado a nuestros hijos, o sobrinos, o a los hombres que deban heredar nuestras heredades, después de nuestros días, se entreguen a Gundisalvo Pedro, o a su hermano don Ramón, o sus herederos, 640 monedas alfonsíes de oro. Gundisalvo Pedro y su hermano, o los hombres que hereden, la propiedad de esa villa, que llaman Mochales, con sus pertenencias, a Gundisalvo de Mesa, a su esposa, o a los que hereden, y que entreguen Mochales en su herencia. Y este acuerdo se hizo escritura el mes de julio en la Era de 1240 (al margen: año 1202).
Estos documentos son valiosos por varias razones. La primera, que corroboran la existencia indiscutible de este Gonzalo de Mesa, cuya mujer es nombrada con él en múltiples documentos y sobre las mismas fechas. La segunda, que demuestran la tenencia en propiedad de la villa de Mochales, por el cual pasa el río Mesa, y cerca de la que a día de hoy encontramos por su recorrido Algar de Mesa y Villel de Mesa. En el primer contrato, además, vemos cómo se refieren a Mesa como un lugar:
Y tiene don Gonzalo las entradas y salidas en Mesa (...)
Este Gonzalo Pérez de Lara con el que Gonzalo de Mesa había realizado el convenio sobre la villa de Mochales era parte de la poderosísima familia de los Lara, señores de Molina. Un señorío con fuero propio más parecido a un estado independiente entre Castilla y Aragón. Los Lara se habían peleado por la regencia de Castilla cuando Alfonso VIII era menor, y habían luchado por ese privilegio contra los Castro, que acabarían enfrentados con el rey y participando del lado de los muslimes durante la batalla de Alarcos. Ahora los Lara expandían sus dominios, y lo hacían al mismo tiempo que Alfonso VIII reorganizaba Castilla. Mochales se hallaba por aquel entonces justo en la frontera con Molina, de ahí probablemente el interés de los Lara.
De hecho, dos décadas después este mismo Gonzalo Pérez de Lara se enemistaría con Fernando III el Santo, que naturalmente veía la autonomía del señorío de Molina como una amenaza. La resolución del conflicto, conocido como La concordia de Zafra en 1223, nos ofrece más pistas sobre Gonzalo de Mesa. Y es que Gonzalo Pérez de Lara, después de haberse opuesto a Fernando III y haber provocado una serie de desmanes, acabó escondido con sus siervos y familiares en la espectacular fortaleza de Zafra. Fue la madre de Fernando III —mujer de Alfonso IX de León, al que Lara apoyaba—, la que hizo de intermediaria entre ambas partes mientras los hombres de Fernando III cercaban el castillo. El trato fue muy inteligente, y pacífico. Su hijo Pedro Gonzalez de Lara ya no heredaría el señorío de Molina, sino que lo haría su hija Mafalda González de Lara, que a su vez debía casarse con el hermano de Fernando III, el infante Alfonso de Molina. Uniendo así eventualmente el señorío de Molina a la corona Castellana.
Esto es importante porque tanto Mafalda González de Lara como Alfonso de Molina pasarían a ser señores de Molina y Mesa. Y esto demuestra, en mi opinión, que Mesa era un señorío, y que era Gonzalo de Mesa su señor, al menos hasta que los Lara lo compraran. Sería la hija de ambos Blanca Alfonso de Molina y Mesa también.
Las tierras del valle de Mesa corresponden a los actuales términos municipales de Mochales, Villel de Mesa y Algar de Mesa en el curso medio del río Mesa. Martínez Díez, el autor que más detalladamente estudia su jurisdicción, lo considera un señorío aparte del de Molina de Aragón y englobado en la comunidad de villa y tierra de Medinaceli aunque a partir del tercer conde de Molina de Aragón Gonzalo Pérez de Lara ambos territorios dependieran de un mismo señor. ⁴
Esto pone las cosas en perspectiva. Mochales fue conquistada por extensión durante la conquista de Toledo, en el año 1085. Cómo llegó el señorío de Mesa a formarse o por qué recibieron tanto el señorío como el río ese nombre es algo de lo que no podemos hablar con certeza —si bien tengo una teoría muy clara sobre ello. Pudo ser quizás por repartimiento a algún noble que, inspirándose en el nombre del río, fundó un señorío y se lo puso a título en su apellido. De ahí que a nuestros días pudiese llegar el nombre Gonzalo de Mesa. Indicando, como vemos, que Gonzalo es señor de Mesa, al igual que lo hicieron los señores de Molina. Del señorío de Mesa tendremos que hablar más detenidamente en otro momento, ahora volvamos con Gonzalo y su avance a lo largo de la historia.
Navas de Tolosa
El rey le acaba de hacer entrega del lugar de Bogas, en Toledo, justo en la frontera con los moros. Esto es sin duda un riesgo. Si bien ha recibido tierras como donación estas vienen con la condición de vasallaje; Gonzalo debe defender al rey de los moros si se produjese un ataque. Durante los años siguientes los musulmanes se adentrarán en terreno castellano y destrozaran villas, pero no tengo prueba alguna de que ocurriesen enfrentamientos en Bogas, o cerca. Como mencionamos con anterioridad, Gonzalo vende —hipoteca, más bien—, su propiedad en Mochales, y con ella, al parecer, entrega su señorío a los Lara, los cuales portan el título a partir de entonces. Las razones por las que habría de hacer algo así son un misterio para nosotros, y solo podemos especular. Quizás Gonzalo viese en la inesperada donación de Bogas la oportunidad de acrecentar su poder en Castilla, dado que muy probablemente los Lara estuviesen presionando con insistencia a los Mesa. La venta de Mochales pudo ser una manera de obtener liquidez para campañas posteriores o nuevos planes al sur de la península. Lo cierto es que se produce aquí un vacío documental de casi una década de la que no podemos decir mucho.
En el año 1211 se produce un asedio al castillo de Salvatierra, donde se hallaban los Calatravos. En el fondo podríamos decir que era inevitable una confrontación en Salvatierra, dado que este castillo estaba "encastrado" en territorio que tras Alarcos había pasado a ser enemigo. Díaz de Yanguaz deja para la historia un discurso que dio antes de enfrentarse a los musulmanes:
(...) Muchos apenas lleváis meses en la Orden, mas habéis sido probados por el ayuno y la obediencia, endurecidos por la vigilia y humillados por la genuflexión. Que cada hermano sea la fortaleza para el otro, porque el hermano ayudado por el hermano es como una ciudad amurallada. Alabemos al Señor de los ejércitos que nos ha concedido el honor de cabalgar en su milicia y nos premia con este día de júbilo, dispuestos como estamos a ver su rostro.
El asedio duró 51 días, y acabó con la rendición de los Calatravos tras así permitirlo Alfonso VIII. Este hecho pondría en jaque a Castilla; el peligro parecía ser ahora inminente.
En estas fechas volvemos a tener noticia de Gonzalo de Mesa. Estimamos que su edad está ahora cerca de los sesenta años. Pocos meses antes de la legendaria batalla en las Navas de Tolosa se da una nueva transacción por parte de Gonzalo al famoso Arzobispo Jiménez de Rada; Gonzalo le vende el castillo de Bogas. Las razones de esto son desconocidas para nosotros, pero podemos especular sobre ello.
Jiménez de Rada es considerado el gran organizador de la cruzada española (o ibérica, como se prefiera) durante esos tramos finales de la reconquista. Fundó la catedral de Toledo sobe la antigua mezquita que allí de hallaba y escribió la fenomenal crónica De rebus Hispaniae —Historia de los hechos de España. Dirigió la contienda de las Navas de Tolosa, gracias a la cuál España existe a día de hoy tal y como la conocemos. Podemos asumir que tenía interés en Bogas dado que se hallaba en esa frontera de la que hemos hablado, en los montes de Toledo. Quizás estuviese reforzando el límite con los almohades y preparando la expedición, y necesitase, por alguna razón —tanto logística como financiera—, el castillo de Bogas. La gran pregunta aquí es si Gonzalo de Mesa llegó a participar, de una forma u otra, en la batalla de las Navas de Tolosa.
Por lo que a mi respecta la probabilidad es alta, si bien no tenemos prueba definitiva de esto y por tanto no podemos afirmarlo. Pero sabemos que Gonzalo es un gran servidor de Alfonso VIII, sabemos que Alfonso en su proyecto de reestructuración de la frontera le entrega a Gonzalo el castillo de Bogas, altamente ligado a la vida militar y primera línea de defensa para la protección del reino. Y sabemos, como se verá más adelante, que Gonzalo de Mesa aparece en las conquistas posteriores de Úbeda y Baeza. Las razones por las que vende el castillo justo antes de las Navas de Tolosa es un misterio, pero pudo deberse a presiones por parte de Jiménez de Rada, que quizás tenía algún interés especial en este, o porque necesitaba, nuevamente, liquidez. Estamos tentados, por supuesto —y en base a la evidente relación con la vida militar de esta familia—, a pensar que esta venta se usa para financiar la campaña militar de las Navas. No obstante, insisto, sobre esto por lo pronto solo cabe especular, si bien yo personalmente lo considero muy probable; pensemos quizás en la promesa de repartimientos una vez se venciese y reconquistase el sur de la península. Casi pareciera que bajo convenio con el rey Alfonso VIII, Gonzalo, que porta el título de Mesa, se deshace de sus posesiones por presiones de los Lara y donaciones del rey en la frontera con los almohades, quizás con la promesa de que una próxima campaña le brindará enormes beneficios y repartimientos en un entorno que no está saturado por otras casas nobles. Si esto fue así el plan de Gonzalo dio sus frutos, dado que los Mesa se asentarían holgadamente y con grandes títulos en las tierras de Andalucía, formando una gran casa. Pero de esto hablaremos más adelante.
Los preparativos ya se han dado. Huestes de distintos lugares se han unido en un único punto, con un único propósito: recuperar la península de los enemigos de la Cruz. Es espectacular pensar en esos momentos que precedieron a la batalla, tal y como lo narra maravillosamente Modesto Lafuente:
Al día siguiente domingo 15 al romper el día volviéronse a presentar los sarracenos en orden de batalla como el anterior, y así permanecieron hasta medio día esperando el momento del ataque. Pero los cristianos, ya por la festividad del día, ya por tomarse tiempo para reconocer bien las fuerzas y la disposición del ejército musulmán, y preparar convenientemente las suyas, persistieron en no lidiar hasta el siguiente, ocupándose en tanto los monarcas y caudillos en disponer lo necesario para la batalla, los prelados y clérigos en exhortar a los soldados e inspirarles un santo y religioso fervor. A poco más de media noche los heraldos hicieron resonar a voz de pregón en las tiendas cristianas la orden de prepararse a la guerra del Señor por medio de la confesión y de las oraciones, jefes y soldados asistieron devotamente al sacrificio de la misa; oraron todos, confesaron y comulgaron muchos, animábanse unos a otros, y así preparados con las prácticas y ejercicios de la fe, y recibida la bendición de los obispos, aguardaron la hora del alba, en que el rey de Castilla dio orden de ensillar los caballos y empuñar las ballestas, lanzas y adargas. Resonaron las trompetas y atambores, y todo el campo se puso en movimiento. Todos querían pelearen vanguardia; todos querían pertenecer a las primeras filas. ¹
El desenlace de esta increíble contienda es conocida por todo Español, así que no me detendré en ella, por mucha admiración que sienta de estos hombres tan distintos a los de hoy, dispuestos a morir por su patria y su Fe, y me limitaré simplemente a señalar esa famosa conversación entre el Arzobispo Jiménez de Rada y Alfonso VIII:
Envalentonados no obstante los moros con el éxito de la primera carga volvieron a acometer con nuevo brío, y rompieron las filas de los navarros; y aunque acudió con oportunidad el rey don Pedro con sus aragoneses, lograron todavía algunos audaces moros penetrar hasta cerca de donde estaba el rey de Castilla, el cual a vista de aquello, aunque sin inmutarse, nin en la color, nin en la fabla, nin en el continente, dice la crónica, se dirigió al arzobispo don Rodrigo y le dijo en alta voz: Arzobispo: yo e vos aquí muramos; a lo cual el prelado contestó: Non quiera Dios que aquí murades; antes aquí habedes de triunfar de los enemigos. Entonces dijo el rey: Pues vayamos a prisa a acorrer a los de la primera haz que están en grande afincamiento. ¹
Los Cristianos recuperarían de nuevo gran parte de lo perdido y allanarían el camino para las conquistas que siguen. A esta feliz victoria se suma además la muerte del califa almohade Muhammad al-Nasir un año después, en 1213, la cual inicia la desintegración del imperio almohade en taifas rivales, debilitando enormemente a los musulmanes.
Dos años después muere Alfonso VIII y le sucede su hijo Enrique I, menor de edad. Aquí, de la misma manera que hubo de ocurrirle a Alfonso VIII cuando era niño, se producen conflictos con los Lara por su regencia. Enrique I acaba muriendo por accidente poco después, en 1217, y le sucede Fernando III, al que ya mencionamos cuando escalaron los conflictos con los Lara, que se resuelven con la concordia de Zafra unos años después, en 1223. Se da un vacío documental de nuevo, y no sabemos qué es de Gonzalo de Mesa durante este tiempo. Hasta que se da su aparición final en la conquista de Baeza.
El comienzo de un linaje
En 1226-7 se da la conquista definitiva de Baeza. Gonzalo, que ahora tendría alrededor de setenta años y se hallaba ya al final de su carrera (y probablemente su vida), figura aquí de forma explícita en las listas tradicionales de los 300 caballeros valientes que auxiliaron al maestre de Calatrava y participaron en el repartimiento de las tierras recién conquistadas; Fernando III había encomendado la tenencia de Baeza a Lope Díaz de Haro, que llegó con este contingente de 300 caballeros. De hecho, es debido a esta toma que el escudo de los Mesa tiene 8 aspas a los lados:
D. GONZALO DE MESA, caballero de Toledo en época de Alfonso VIII, que casó con doña FLAMA, a quienes el rey concedió el lugar de Bogas cerca de Toledo. La tradición sostiene que participó en la conquista de Baeza, que tuvo lugar en 1227, por cuya hazaña incorporó a sus armas –que eran dos mesas rojas y sobre cada una tres panes de oro–una orla de ocho aspas porque se tomó posesión de dicha ciudad el día 30 de noviembre, San Andrés, cuyo martirio fue, según la tradición, la crucifixión en una cruz en forma de aspa. ⁵
De lo que sucede después a Gonzalo no podemos decir ya nada. Teniendo en cuenta su avanzada edad debió retirarse y dejar paso a su descendencia, de la que por otra parte sí podemos hablar —cosa que haremos a su debido tiempo.
En base a los datos aquí presentados no me cabe duda que, si Gonzalo quizás no fue el primer Mesa, tuvo por fuerza que ser descendiente de los primeros. Especialmente si aceptamos la hipótesis de que el apellido Mesa comienza tras la reconquista del valle del río Mesa, y que por tanto el apellido nace con el señorío que porta el mismo nombre.
El linaje de los Mesa comienza con un caballero que participa activamente en la reconquista de la península, su papel exacto sigue siendo un misterio en muchos casos, pero su existencia es innegable.
Bibliografía
- Lafuente, M. (1852-1853). Historia general de España desde los tiempos más remotos hasta nuestros días (Tomo III). Madrid: Establecimiento Tipográfico de Mellado.
- Rades y Andrada, F. de. (1572). Chronica de las tres Ordenes y Cauallerias de Sanctiago, Calatraua y Alcantara: en la qual se trata de su origen y sucesso, y notables hechos en armas de los maestres y caualleros de ellas.... Toledo: Imprenta de Juan de Ayala.
- Ramos, A. (1792). Descripción genealógica de las Casas de Mesa y Ponte, establecidas en las Islas de Canarias, escrita en obsequio del Sr. D. Francisco Joseph de Mesa Ponte, Castilla y Machado, natural de la Ciudad de la Laguna en la Isla de Tenerife, Marqués de Casa Hermosa, Caballero del Orden de Santiago.... Sevilla: Imprenta de Vázquez e Hidalgo.
- Ávila Seoane, N. (2015). Fuentes históricas y legendarias sobre la conquista de Molina de Aragón y cronología del fuero. En M. F. Ríos Saloma (Ed.), El mundo de los conquistadores (pp. 687-720). México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas / Sílex Ediciones. (Serie Historia General, 34). Ilustraciones. ISBN 978-607-02-7530-2 (UNAM) / ISBN 978-84-7737-888-4 (Sílex)
- Herreros Moya, G. J. (2013). Nobleza, genealogía y heráldica en Córdoba: la casa solariega de los Mesa y palacio de Las Quemadas. Historia y Genealogía, (3), 99-194. Universidad de Córdoba. ISSN 2173-6030. https://doi.org/10.21071/hyg.v0i3.339
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